Habilidades y neurociencias

Neurociencia del error: El peso del contexto y la pérdida de la eficiencia cognitiva en el fútbol de élite

En este corto artículo intento explicar, desde las neurociencias, las razones por las cuales un futbolista de elite puede errar situaciones que, a nuestro juicio, debieron ser resueltas de mejor manera.

Imagen generada con ChatGPT - Modelo 5.6 Terra

Dos acciones puntuales en el Mundial 2026 han sido muy comentadas en redes sociales durante los últimos días: la opción dilapidada por el jugador de la selección Colombia, Jaminton Campaz, en los últimos minutos de la prórroga frente a Suiza, y la acción de Alexander Sørloth, jugador de Noruega, quien, estando el partido 1-0 a favor sobre Inglaterra, decide intentar su propio gol en lugar de pasarle el balón a su compañero Erling Haaland, que se encontraba mejor posicionado.

En ambas acciones entra en juego la toma de decisiones, una función ejecutiva de nivel superior. De acuerdo con los modelos de procesamiento cognitivo, cuando un atleta altamente entrenado (un "experto") toma decisiones sobre una actividad en la que ha invertido miles de horas de práctica, lo hace bajo una automatización fuertemente instaurada. En términos neurobiológicos, sus rutas neuronales están altamente mielinizadas, lo que permite que la activación cerebral sea focalizada, rápida, energéticamente eficiente y casi instintiva.
Se supone que tanto Campaz como Sørloth poseen circuitos mielinizados para resolver este tipo de situaciones de juego en fracciones de segundo. Su activación cortical debería ser "quirúrgica". ¿Qué pudo haber sucedido entonces para que fallaran en la ejecución?

Para ilustrar esto, podemos observar las simulaciones de TRIBE v2 (Transformer In-silico Brain Experiments), un modelo de AI que predice la respuesta cerebral ante estímulos. Al introducir el video en primera persona de lo que veía Campaz en la jugada, el modelo nos revela cómo reaccionaría un cerebro promedio ante esa situación.

Vídeo de simulación de BBC Sport sobre la jugada de Campaz:

Resultado de predicción de respuesta cortical media ante el vídeo, usando TRIBE V2:

Imagen de la simulación de TRIBE v2 de un cerebro promedio

En un humano promedio (no futbolista), observamos una activación masiva y dispersa. Se encienden múltiples circuitos en la corteza prefrontal relacionados con la función ejecutiva y el análisis lógico consciente, calculando activamente variables de distancia y velocidad. Este proceso consume enormes cantidades de glucosa y oxígeno, saturando la memoria de trabajo y resultando en una toma de decisión lenta (más milisegundos) y poco efectiva.

En contraste, si observáramos la superficie de la corteza cerebral de un futbolista de élite en estado de flujo, la imagen sería radicalmente distinta: parecería casi "apagada". Esto no significa falta de actividad, sino que representa un fenómeno fascinante conocido como la Hipótesis de Eficiencia Neuronal.

Imagen comparativa del cerebro promedio vs experto

La aparente "oscuridad" en el cerebro del experto refleja una optimización extrema del gasto de energía gracias a dos mecanismos:
● El traslado subcortical (piloto automático): Tras miles de horas de práctica, la toma de decisiones ya no ocurre en la corteza prefrontal consciente. El procesamiento se transfiere a zonas profundas (como los ganglios basales y el cerebelo), ejecutando patrones complejos sin "pensar".
● Inhibición del ruido: El cerebro experto es magistral apagando las neuronas que no necesita. Mientras el novato recluta zonas irrelevantes por confusión, el experto inhibe la actividad accesoria e ilumina únicamente puntos quirúrgicos (como la corteza motora primaria).

La paradoja de la presión (Choking under pressure)

Aquí radica la explicación a los fallos en el Mundial. Un partido de eliminación directa introduce variables de presión extrema. El peso psicológico del escenario, la ansiedad y la magnitud del evento actúan como interruptores que desactivan el piloto automático subcortical.
En ese momento de altísimo estrés, el jugador experto intenta volver a controlar conscientemente sus movimientos. La corteza prefrontal vuelve a tomar el mando. En fracciones de segundo, el cerebro altamente optimizado y "silencioso" de Campaz o Sørloth se ilumina masivamente, idéntico al cerebro de un novato procesando la jugada por primera vez.

Al sobre-analizar la jugada en tiempo real, saturaron su memoria de trabajo y perdieron su eficiencia neuronal. Retornaron a un procesamiento lento y energéticamente costoso. En Campaz eso, probablemente se tradujo en que "re-pensó" la forma en que debía poner el pie y en dónde debía poner el balón.

Así entonces, la brillantez en el deporte de élite no consiste en encender muchos circuitos en el cerebro (como de dice popularmente "usar toda la capacidad cerebral"), sino en la capacidad de mantener encendidas únicamente las neuronas o el circuito indispensables, incluso cuando el mundo entero está observando.

Es así como una habilidad que ya esta automatizada, por variables del contexto, puede tener una ejecución "ruidosa" que rompe la automatización y presenta una pobre ejecución.